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lunes, 28 de marzo de 2011

L-S-T-O

Lo que pienso hacer cuando acabe la carrera. Benditos Simpsons.

jueves, 10 de febrero de 2011

Devil Town




Cuando empecé el instituto no podía esperar para salir de Dillon. Pensaba que cada libro que leía era como un peldaño de una escalera que construía para escapar de esta ciudad donde todo era el fútbol de instituto y nada más. Y ahora, que realmente me voy a marchar, estoy empezando a apreciar que fui moldeada por esta ciudad. Que tengo un punto de vista diferente al de otras personas. Supongo que lo que quiero decir es que... estoy sorprendida por lo feliz que soy de ser de donde soy.

miércoles, 19 de enero de 2011

Anatomía de Grey

Recuerdas cuando eras pequeño que tu única preocupación era sí te regalarían una bici para tu cumpleaños o sí te dejarían desayunar galletas, ser adulto está sobrevalorado. No te dejes engañar por unos zapatos bonitos o por el sexo, o por no tener a tus padres diciéndote lo que debes hacer. Ser adulto es una responsabilidad.

La responsabilidad es un verdadero asco, verdaderamente es un asco. Los adultos siempre tienen mucho que hacer, ganarse la vida y pagar el alquiler, y si estas en prácticas para ser un cirujano tienes que coger un corazón con tus propias manos. Eh! Estamos hablando de responsabilidades, esto hace que las bicis y las galletas sean muy apetecibles. Lo que más miedo me da de la responsabilidad es cuando lo estropeas todo y dejas que resbale de tus manos.

La responsabilidad es un verdadero asco, por desgracia cuando has pasado la época de los aparatos correctores, la responsabilidad se queda contigo, no puedes escapar, o alguien nos lo hace comprender o sufrimos las consecuencias, aunque la madurez tiene sus ventajas, me refiero a los zapatos bonitos al sexo a no tener padres diciéndote que hacer, eso está muy bien.

viernes, 22 de enero de 2010

Exámenes

Últimamente todos mis días son iguales. Me levanto, me visto corriendo, cojo el coche y me largo a la biblioteca. Almuerzo a las once. Como a las dos. Meriendo a las seis. Según lo inspirada que esté mi hora de vuelta puede ser las nueve o nueve y media. Pero como soy una rajada a las ocho y media la mayoría de veces ya estoy de nuevo dentro del coche haciendo camino para casa. Me tiro tres horas aparcando en la maldita plaza de garaje. Ceno. Me conecto. Leo un rato o veo las Chicas Gilmore y me meto en la cama.

Suena fatal, lo sé, y lo sería si no fuera por los pequeños momentos, que últimamente aparecen de forma intermitente. Quizá porque resplandezcan de sobremanera al lado de la oscuridad medieval que contienen mis apuntes.

Chocarte con un tío bueno en la puerta del baño. Conversaciones existenciales. Conversaciones no tan existenciales. Hablar sobre tipos gordos. Hablar sobre tipos MUY gordos. Largarnos de repente y sin previo aviso a comer por ahí. Que te dediquen alguna media sonrisa. Largarnos de repente y sin previo aviso al Grao. Descubrir una buena serie. Leer algo que me haga pensar en todas esas cosas que he hecho. Planear viajes. Planear días. Música. Música. Y más música. Abrir el armario de la cocina y encontrar en un rincón un paquete de oreos. Conducir.

Glee, que es la serie que he descubierto, ha contribuido a ensanchar mi sonrisa. A ver si os gusta.

En fin, con esto y un bizcocho dejo constancia de mi primera semana de exámenes universitaria. Aún quedan otras dos, deseadme suerte. ¡Buenas noches!

sábado, 9 de enero de 2010

Nos hemos perdido. Imposible no sabemos a donde vamos

Si hay algo que me calme en esta vida es esta cabecera.



Y esta mujer...



Y estos dos hombres juntos...



Mi día ha sido horrible, como el pelo de mi madre. He traido café y si no funciona metemos los dedos en un enchufe. Lorelai Gilmore